La llegada del fétido personaje Ramiro Valdés a Venezuela sirvió para medir algunas variables de importancia en este proceso. La poca relevancia que el silencio de la cúspide opositora concedió al hecho y la manera evidente como dejó en manos de medios y estudiantes la denuncia y repudio a esa presencia y sus implicaciones, impidió que esa ocasión sirviera para amalgamar a las fuerzas opositoras en la condena a un icono de la represión y la crueldad; más bien el currículum siniestro, profusamente divulgado, sirvió de conveniente paraguas para cobijar sus verdaderas intenciones, la auténtica razón de su visita y, sobre todo, para el objetivo que el susodicho domina con experticia: atornillar a un gorila por la vía del terror, al menos en una primera etapa. Ahora, si el señor es todo eso que dicen que es y no lo sacamos a patadas del país, cuál es el próximo paso?
A Fidel Castro, le han entregado no sólo la riqueza petrolera que triangulan sin el menor pudor; también nuestras áreas estratégicas de identificación, registros y comunicaciones, la redacción de leyes, las armas de la República, quién sabe cuánta data que comprometa la seguridad nacional y hasta el alma que manosean los babalaos, brujos, hechiceros y afines, en las danzas macabras de concupiscencia maléfica. Cuba, en cambio, no ha entregado una sola charretera de sus uniformes a nadie en Venezuela. Cuba está para ordeñar a la patria de Bolívar hasta donde aguanten sus ubres. Chávez lo ha facilitado y en el momento en que no pueda hacerlo más, ya pensarán en sustituirlo, asunto en el cual es Valdés experto. La revolución venezolana se ha entregado a la cubana, jamás al revés. Chávez no se ha paseado por ello con seriedad y parece que cierta oposición tampoco. Venezuela es el proveedor de Cuba y así debe continuar, por las buenas o por las malas y ambas opciones excluyen la consagración y no descartan escenarios.
El proceso político venezolano que lidera Hugo Chávez pierde fuerzas tan aceleradamente como el Guri capacidad. Las turbinas se están apagando y la sanguijuela cubana está al tanto. Olfatean el terreno, tantean posibilidades, barajan negociaciones. De paso, claro está, billullos por aquí y por allá se concretan y una que otra recomendación de “seguridad” es bien facturada y mejor recibida. Algunos incrementos en la represión puntual se hacen sentir y refuerzan aquél currículum disuasivo. Chávez, se cree seguro en el nicho fidelista ante el crujir de su piso que lo pone a desconfiar hasta de su propia sombra. El régimen se carcome al ritmo que lo hacen las estructuras de concreto expropiadas en el centro de Caracas, esas que hacen pensar en aquella serie cablera “La Tierra sin Humanos”. La llegada de Valdés, más que infundir miedo a la disidencia, proclama a gritos el de un Chávez aterrado por lo que se le viene encima.
Si la oposición comete un error patético al desmerecer al personaje, no menos hace el Gobierno al confiarle el pellejo. Están fríos-fríos y no precisamente inspirados en la sabrosa y muy romántica bachata de Juan Luis Guerra.
Fuente: Diario 2001
![Macky Arenas[1]](http://www.referenciadigital.com/wp-content/uploads/2010/02/Macky-Arenas11-150x150.jpg)

























Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: La llegada del fétido personaje Ramiro Valdés a Venezuela sirvió para medir algunas variables de importancia en este proceso. La poca relevancia que el silencio de la cúspide opositora concedió al hecho y la manera evidente c…..