El país oscila entre dos minorías y emerge una nueva mayoría, que no quiere mirar hacia atrás
La mayoría de los seres humanos destina a la política el porcentaje más rudimentario de su propio ser, sólo eso explica el nivel de deterioro que vive la nación, el vocabulario oficialista y la agresión repetida de las autoridades en contra de la juventud.
Este es uno de los países del mundo donde ejercer el derecho constitucional de la protesta puede convertirse en una retención ilegal, ruleteo, tortura y/o lesiones de consideración. El escenario muestra, en su máxima expresión, la teoría de la implacable selección de los peores.
El Gobierno reconoce el atraso de Cadivi en la entrega de divisas, mientras las patrullas socialistas con cualquier excusa paralizan las empresas, la justicia que debería trabajar 24 horas, lo hace de 8 a 1 y se niega a instalar los tribunales en las sedes penitenciarias, el racionamiento eléctrico se aplica afectando la productividad de las industrias y la tranquilidad de los ciudadanos, las invasiones destruyen El Ávila, pulmón fundamental de Caracas y se le pone un pasamontañas a la Constitución. En definitiva ¿quién patea la gobernabilidad?
La oposición tiene las condiciones objetivas a su favor y su propio sentido común en contra, pero al menos predica la unidad y el régimen prefiere apoyarse en la incondicionalidad que justifica el pensamiento único. En resumen huye hacia adelante profundizando la radicalización, en un plan sistemático de represión contra los medios y los periodistas que hacen opinión pública.
El poder presiona a la pauta publicitaria, enjuicia periodistas y trata de amedrentar al movimiento estudiantil.
Hay un ángulo que clama al cielo, ya que estamos frente a una revolución desde arriba y subsidiada por los precios del petróleo, con militantes duros, que expresan su activa solidaridad siempre que reciban su correspondiente pago y ese presupuesto es inmenso.
La gran fortaleza del hiperlíder es la ausencia de una alternativa sólida para quienes no comparten el confuso socialismo del siglo XXI: Venezuela oscila entre dos minorías y emerge una nueva mayoría, que no quiere mirar hacia atrás, que rechaza la oleada de violencia e incompetencia y mira hacia el futuro.
El Gobierno entró en una fase que inspira miedo y hay que saber sobreponerse, no es comunismo sino corrupción, en vez de rigor ideológico hay un pasticho de socialismo fracasado, capitalismo, militarismo y mucha sinvergüenzura.
El cierre de RCTV no puede ocultar, en medio de la oscuridad más profunda, la capacidad de los ciudadanos para captar la verdad de lo que está ocurriendo, problemas de agua, electricidad, inseguridad, vialidad, salud, educación y la continua turbulencia, que es una mezcla de autoritarismo, anarquía y persecución que solo se aplica a la disidencia. Sin embargo, el colmo de la insensatez es que la tecnología cubana solucionará el problema eléctrico, que requiere gerencia moderna, cuantiosos recursos y la acción de nuestros profesionales mejor preparados.
Fuente: El Universal

























