Que Colombia le entregó su soberanía a Estados Unidos al permitirle el uso de las bases militares, que Estados Unidos busca desestabilizar a la región con su presencia militar, que se trata de un acto imperialista de agresión a la paz de la región, que los problemas de Venezuela en materia de narcotráfico, paramilitares y contrabando son generados en Colombia, que sus conflictos internos nos han arropado en la frontera, estos son en resumen, creo, la posición argumental sobre la que reposa la acción del gobierno del teniente coronel Hugo Chávez para dirigir sus agresiones y descalificaciones en contra de dos de los gobiernos, que no solo han sido nuestros principales socios comerciales y amigos, sino con los que nos unen lazos de sangre, historia y familiaridad, ¿Cuántas familias venezolanas no tienen vínculos con ciudadanos de esas naciones? Jamás nos han agredido, jamás hemos estado en guerra con ellas, muy por el contrario hasta hace solo una década teníamos las mejores relaciones… ¿Qué sucedió?
La respuesta solo podemos encontrarla en la posición ideológica de Chávez, un militar autoritario, comunista y al servicio de Fidel Castro, que aún en su senectud, no ha cejado en su esfuerzo por hacerle daño a quien considera su peor enemigo, Estados Unidos de Norteamérica. Esta afinidad ideológica del jefe de gobierno de Venezuela ha cambiado radicalmente las lealtades, intereses y compromisos con estos dos importantes vecinos de nuestra patria, es claro y mil veces reiterado que Chávez considera a los gringos sus enemigos (quisiera saber qué fue eso tan feo que le hicieron para haber odiarlos como lo hace), ya el hecho de que los llame imperialistas denota desde qué parcela ideológica los está tratando.
Con Colombia la posición es más ambivalente, una relación amor y odio que se puede resumir en que tomó partido por las fuerzas insurreccionales comunistas, que hasta hace muy poco, tenían a ese país al borde de una guerra civil, las FARC han sido y son para Chávez sus aliados naturales y sus intereses son los del Teniente Coronel, su enemigo: el gobierno de Uribe, a quien considera representante de la oligarquía más rancia de Colombia, y sin mucho disimulo ha considerado su deber, continuar con la desestabilización de ese gobierno con el fin de tumbarlo o ganar elecciones para instaurar un gobierno afecto al castrocomunismo.
Su plan de colonización de Latinoamérica para el comunismo internacional, estaba avanzando con éxito, hasta que se topó con Honduras, de allí surgió un nuevo tablero de ajedrez donde Estados Unidos no le va a permitir más avances en el continente, paralelamente en Colombia, con la ayuda de los gringos la balanza se inclinó en contra de las FARC, y Bogotá se convirtió en una amenaza para sus planes de expansión. Chávez tiene engatusado a otros gobiernos de la región con sus ideas integracionistas y de pluripolaridad, pero a partir de este momento esos gobiernos van a tener que hilar muy fino, la ecuación es muy fácil: libre comercio o comunismo. El acto de equilibrista que hasta los momentos intentaba hacer Lula ya no es posible, vamos directo hacia un conflicto, Chávez va a intentar hacerlo continental e involucrar a todo el mundo, ¿esto va a durar unos días, o cien años como dice Chávez? ¿Vamos a morir unos miles, o unos millones como quiere Chávez? El final es más que obvio, cazar a los tiranos enloquecidos y sacarlos de un hueco en la tierra es ya es un deporte para los Marines.
El Universal
11-01-10


























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