En la improvisada terminal de transporte de San Vicente del Caguán, pueblo del Caquetá, decenas de campesinos buscan marcharse con urgencia hacía La Macarena, en límites con el Meta y otras veredas de la región.
Son las cuatro de la tarde y el sol amenaza con ocultarse. Las filas de humanos son extensas y todos quieren tener puesto en el bus escalera que se moviliza en medio de trochas y una carretera destapada donde durante años transitaron importantes líderes de las FARC. Nadie quiere quedarse en el pueblo.
El afán de los labriegos se convirtió en temor y obediencia desde la culminación de la Zona de Distensión cuando el gobierno de Andrés Pastrana, ordenó militarizar la zona que durante un año y medio él mismo entregó a las Farc.
En esta época, el frente 14 o ‘Yarí’ de la guerrilla impidió la movilización después de las seis de la tarde. “No respondemos por el civil que deambule de noche”, escribieron con aerosol en las viviendas construidas con tablas de la zona conocida como ‘La Y’. Los escritos, algunos con errores de ortografía, aún permanecen no solo en los muros, sino en la mente de los pobladores que pese a los controles de las autoridades, le temen y obedecen a la insurgencia.
Mientras tanto, tropas de la Brigada número 12 del Ejército campea en las carreteras, instalan improvisados puestos de control y requisan cuanto vehículo se les cruza en frente. Los uniformados, armados hasta los dientes, toman apuntes y hasta retratan en fotografías los rostros de los moradores que entran y salen de la zona urbana.
En el Caquetá, se respira miedo y zozobra. Aunque la situación de orden público registraba aparente calma hasta hace un mes, las cosas empeoraron el 22 de diciembre de 2009 cuando un comando armado de la columna Teofilo Forero de las Farc secuestró y asesinó al Gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuellar.
Desde ese día, más de 500 nuevos uniformados del Ejército cayeron sobre la espesa y tupida capa verde que caracteriza al departamento. Los sobrevuelos de helicópteros se volvieron el común denominador en la zona.
La intensión era redoblar la seguridad en la región y pisarle los talones a los guerrilleros del frente 49 ‘Manuel Cepeda Vargas’, lo del 15 ‘José Ignacio Mora’ que operan en el norte del Caquetá, el frente 14 o ‘Yarí’ y las columnas móviles ‘Teofilo Forero’ y ‘Yesid Ortíz’.
En las calles de Florencia, San Vicente, Puerto Rico, Morelia y otros centros poblados, los militares deambulan por las calles, mientras los volantes con los rostros de los guerrilleros más buscados se reparten entre la población civil que metros adelante deciden botarlos. ‘Los de adentro’, como llaman a los guerrilleros, pueden declararlos objetivo militar y acabar con sus vidas.
El General Félix Iván Muñoz Salcedo, comandante de la Brigada 12 del Ejército, reconoció a EL MUNDO.es que los retenes, requisas y demás controles se han redoblado y se intensificarán en los próximos días por la temporada electoral que se avecina.
Unas FARC inquietas
Sin embargo, las FARC no parecen quedarse quietas y no les bastó asesinar al Gobernador Luis Francisco Cuellar para comenzar a impartir órdenes antipopulares en la población como la de prohibir el porte y uso del teléfono celular en algunas zonas aisladas del Caquetá.
Los caciques indígenas de Coreguaje, cerca de Milán, fueron las primeras víctimas ya que perdieron sus aparatos de comunicaciones.
“La orden es que los lideres del resguardo le quiten los teléfonos a los demás indígenas”, contó Ana Jesuita, una de las mujeres afectadas, quien presenció cómo un reducto guerrillero decomisó el celular de un lugareño. No contentos con lo sucedido, lo rodearon de impactos de bala. El hombre no murió ni quedó herido; solo asustado.
Los establecimientos comerciales de veredas lejanas también padecen su propio calvario con unas FARC que quieren actuar y demostrar que siguen vivas. La orden impartida es la prohibición de la venta de cigarrillos y otros elementos a uniformados del Ejército.
También intervienen en reuniones comunales, opinan y hacen sus propias exigencias como la de prohibir la comunicación de los campesinos con hombres de la fuerza pública.
“Nos da temor hablarle al Ejército porque después pagamos bien caro. Uno no sabe qué hacer”, comenta María Dolores Jiménez, quien hizo parte de los 7.085 desplazados por la violencia (cifra de Acción Social), que tuvo que huir del Caquetá con lo que cabía entre sus manos por temor a ser ajusticiada por las FARC o capturada por un Ejército que según ella, tildó a la mayoría de moradores de su vereda de auxiliadores de la guerrilla.
“Nos hemos ganado la confianza de la población civil que está cansada de soportar 40 años la zozobra en la zona”, explicó el General Muñoz Salcedo.
Decisiones electorales
Las FARC buscan intervenir en la campaña electoral que se avecina en Colombia. De eso están seguros los organismos de seguridad del Estado.
EL MUNDO.es logró establecer que en algunos caseríos, milicianos de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc han influido en los campesinos para que sufraguen por los candidatos de su preferencia.
“Han regado volantes donde piden no votar por la reelección del presidente Álvaro Uribe Vélez y piden echar para abajo la Política de Seguridad Democrática”, contó un uniformado de la Policía de San Vicente del Caguán quien pidió omitir su nombre por evitar problemas con la institución.
La Registraduría Nacional del Estado Civil asegura que en el Caquetá hay 107.464 mujeres y 114.976 hombres habilitados para votar, para un potencial electoral de 222.440 ciudadanos. Curiosamente en las pasadas elecciones presidenciales, Álvaro Uribe Vélez ganó en este departamento, una de las zonas donde más han apuntado los éxitos de su Política de Seguridad Democrática.
Por ahora, los caqueteños no tienen otro remedio que acudir a misa a las seis de la tarde en sus centros poblados y dormir temprano. Al menos, mientras transcurre la zozobra porque de algo sí están seguros y es que han aprendido a vivir con la guerra después padecerla durante cuatro décadas.
Captura
El Ejército Nacional ya mostró ante la opinión pública su primer resultado frente al asesinato del Gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuellar. En Medellín, fue capturado Henry López Sarmiento, conocido con los alías de ‘El Paisa’ o ‘Ricardo’.
El hombre pertenece, según la fuerza pública, a la Columna Teófilo Forero de las FARC y por esto fue acusado por los delitos de terrorismo, extorsión, secuestro y rebelión.
Sin embargo, la captura ha generado dudas por la inmediatez y la falta de detalles de su prontuario por parte de las autoridades.
El Mundo, España
08-01-10

























