Péndulo
Rafael Poleo
Nuevas crónicas trashumantes
Muy difícil que Chávez se sostenga
Las condiciones objetivas son de crisis profunda, posiblemente terminal, para un líder que en las condiciones más desfavorables enfrenta la peor crisis imaginable.
Entre las revistas de alta circulación en la especialidad de información y análisis que se publican en Estados Unidos, Newsweek es la más importante después de Time. En cuanto a posiciones políticas relativas, Newsweek expresa el pensamiento de la izquierda, mientras Time tiene una sensibilidad de centro y U.S. News and World Report es francamente de derechas. Este rango se puede considerar mundial, porque las revistas de este tipo han decaído en Europa y nunca se han desarrollado en otras partes del mundo. Dicho sea de paso, la colombiana Semana y la venezolana Zeta son las más importantes de este tipo en la América hispanoparlante, tras el decaimiento de la legendaria Ercilla, de Chile.
Esta breve referencia al mundo editorial es para situar la importancia de los pronósticos – derivados del análisis político, no astrológico-, hechos por Newsweek para Cuba y Venezuela en el año que comienza. Basándome en consideraciones médicas, dice Newsweek que Fidel Castro ha de morir este año. Una suposición razonable que agravará la ya comprometida situación de Hugo Chávez. Se trata nada menos que de la desaparición del mentor y estratega, especialmente en política exterior –esto último explica que la cancillería venezolana aparezca manejada por alguien sin conocimientos en tan delicada materia: a los efectos de la conducta internacional, Fidel es quien dicta lo que oímos declarar al ministro venezolano de Relaciones Exteriores.
Efecto aún más grave de la desaparición de Fidel será el asentamiento en el poder supremo del hermano Raúl, quien simplemente tiene su propia manera de ver las cosas. El socialismo es para Raúl lo que, forzando apenas la comparación, lo sería para Diosdado Cabello o Adán Chávez: un sistema donde “ser rico es malo” si el rico es otro. De hecho, Raúl es inmensamente rico, y lo son también sus amigos, quienes han monopolizado los negocios permitidos en Cuba, que son muchos y jugosos, sólo que exclusivos. Y cualquier parecido de fraternidad es pura coincidencia.
Como lo haría Diosdado, no sé Adán, Raúl ha ido preparando todo para despedir gloriosamente a su hermano. Despedirlo en todos los sentidos. Como en Rusia y China, Cuba se abrirá a los negocios con la única condición de que los jerarcas de régimen participen de ellos. Los interesados se afanan en los preparativos.
España, que desde hace tiempo clavó esa “pica en Flandes”, espera beneficiarse especialmente de tales larguezas. Pero la verdad es que a Raúl le interesan más los negocios con Estados Unidos, que sigue siendo el gran mercado. La relación española con su significación europea servirá más bien para recordar a los traficantes americanos que del otro lado del mundo también hay quien compra y vende. La antigua frase de “business is business” se escribe en cualquier idioma.
De todo esto se desprende que la alianza con Caracas ya no es tan productiva para La Habana, y rápidamente lo será menos y menos. La aportación de Chávez alcanza para matarse el hambre, pero Raúl entiende que cada vez será más escasa y, sobre todo, que para morir en el poder como lo hará su hermano tiene que darle al pueblo mucho más. Ese “plus” que no puede darle Chávez se lo proporcionará la apertura económica con algunas concesiones políticas que tranquilicen a la opinión democrática. Por añadidura, a Chávez se le han estrechado enormemente las posibilidades económicas. Los ingresos petroleros, que serían suficientes para satisfacer a cualquier nació normal, no alcanzan para financiar un proyecto político que en concreto no es más que un programa de soborno interno y externo a gran escala.
Las partes interesadas entienden que Chávez entra en una etapa de dificultades tan grandes que es aventurado apostar a su permanencia en el poder. Raúl Castro y Rafael Correa lo han entendido y vienen actuando en consecuencia. Raúl trabaja febrilmente en el diseño de negocios con Occidente que generen empleo e ingresos para Cuba. Correa redondamente no fue a la reunión del ALBA en diciembre y a esta hora todavía no ha dado explicaciones. Cabe sospechar que maneja la alternativa brasileña. Pegados al presupuesto venezolano quedan Evo y Ortega, porque no tienen alternativa.
El problema para los mantenidos es que Chávez mal podrá mantenerse a sí mismo. La caída de los ingresos petroleros le tomó por sorpresa y le ha sacado de balance, poniéndole frente a un escenario inesperado. Su fragilidad intelectual se transparenta en que esa caída le haya sorprendido. Se ve que el Presidente de Venezuela no lee la información de alto nivel y que los gerentes suyos que pueden leerla, si existen, no se atreven a comentársela. Recuérdese que obstinadamente negó la existencia de la crisis económica mundial que causa el declive en el consumo de energía, hecho que le tomó por sorpresa igual que la jugada americana en Honduras, operación impecable en la cual puede verse el ensayo de algo más importante. El desconcierto de Chávez ante estos dos hechos previsibles y hasta anunciados prueba que el Presidente de Venezuela no tiene la indispensable información sobre los procesos mundiales que determinan el destino de países vulnerables como Venezuela.
De hecho, sobre Chávez operan tres factores en contra y uno a favor. Veamos.
1.- La fatiga del líder. El hombre que ahora debe enfrentar las mayores dificultades y peligros de su carrera no es el mismo joven vigoroso que en 1992 asaltó Miraflores y en 1998 desbandó a los epígonos de la Cuarta República. Diez años de esfuerzos sobrehumanos han minado su salud y disminuido su eficiencia, lo cual es visible en la imposibilidad de manejar el temido aumento de peso corporal y la irritabilidad manifestada en presentaciones públicas. Se desvanece la asesoría de alta calidad que le presta Fidel Castro y ya no cuenta con Miquilena y Rangel. No puede confiar en talentos como el de Diosdado y mucho menos en un gremio militar cuya mayor preocupación es desvincularse de un proyecto que considera descabellado en esencia y peligroso a partir del momento en que asume carácter belicista. No puede reclutar personal de calidad en un mercado que ya no considera buen negocio trabajar con el régimen. El Presidente no tiene en quién confiar ni en cuanto a la capacidad para realizar tareas ni en cuanto a la lealtad política. Debe asumir todas las tareas justo cuando ni su salud ni sus fuerzas son las mejores.
2.- La insuficiencia financiera. Esta debilidad es decisiva en un proyecto basado en la disponibilidad de dinero para mantener internamente la lealtad de las mayorías populares y el estamento militar, y en lo externo la tolerancia de algunos países industrializados y la alianza con gobiernos menesterosos. Aunque los ingresos petroleros -95% del ingreso total venezolano- siguen siendo en un año mayores que en varias décadas de la Cuarta República, están y se mantendrán muy por debajo de lo que el proyecto chavista requiere. Economistas como Maza Zavala consideran que para financiar ese proyecto necesita la cesta petrolera venezolana tendría que estar en 90 dólares el barril, y por tres años o más será difícil que llegue a los 60. Para cubrir la diferencia Chávez ha recurrido al endeudamiento masivo (el año pasado el Estado venezolano aumentó su deuda en un 45%), pero la colocación de los bonos venezolanos en el mercado externo va camino de hacerse imposible y el mercado interno sólo puede absorberlos parcialmente y por un mecanismo que aumenta la inflación. Por otra parte los requerimientos internos en áreas vitales como la electrificación, que fueron abandonadas por varios años, se han hecho urgentes, requieren sumas enormes y su desatención supone un altísimo coste político. Las medidas que se le ocurren al equipo económico oficial tienen secuela inflacionaria, lo cual es intolerable para un pueblo desempleado y desabastecido.
3.- Equivocado posicionamiento geopolítico. El cálculo, inducido por Fidel Castro, de que potencias como China, la India y Rusia se alinearían contra Estados Unidos mientras Europa permanecería neutral, ha resultado trágicamente equivocado. Con la crisis económica las grandes potencias han descubierto que su destino está interconectado. Con Irán como piedra de toque, todos están de acuerdo en impedir que el radicalismo islámico alcance el rango de potencia nuclear. Chávez no parece percibir la peligrosidad de su asociación con esos intereses. Más experimentado, Raúl Castro ordenó a su vocero ante Estados Unidos rechazar cualquier vínculo con el terrorismo en términos que entrañan un repudio a los países que en mayor o menor medida lo protegen.
Factores que ayudan a Chávez. Lo que efectivamente sostiene al presidente Chávez es la debilidad moral del elenco opositor, con honrosas y cada vez más numerosos excepciones. Gracias a esa debilidad moral el régimen pudo penetrar y deformar la Coordinadora Democrática en el referéndum del 2004y amedrentar al candidato opositor en las elecciones presidenciales de 2006. Actualmente el régimen sigue manipulando a partidos y personajes que tienen un discurso opositor pero cuyas posturas estratégicas coinciden con las del chavismo. Sin embargo, los partidos con más tradición se muestran ahora por encima de esa amenaza corrosiva, y la vigilancia de la opinión pública nacional e internacional dificultará el trabajo de los esquiroles.
Revista Zeta
09-01-10


























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