Debemos unirnos este año para reclamar en las calles nuestros derechos conculcados
Después del calamitoso augurio de que a despecho de la crisis mundial del “capitalismo” la economía venezolana estaba “blindada” aunque cayeran los precios del petróleo a “cero”, Chávez no puede justificar ahora la catástrofe económica a la que nos ha conducido su “revolución”. En su informe del año 2009, el rojo presidente del BCV reconoce que la economía cayó en 2,9%, lejos de la propaganda de los incapaces ministros de Finanzas, Planificación y Energía y de las focas que pueblan la AN. ¿Cómo puede justificar el cuestionado ministro Rafael Ramírez que cerrando 2009 con un barril a $70 y con un promedio anual de $60, el sector petrolero nacional haya tenido una caída del 6,1%?
No hay cifra positiva que podamos encontrar al cierre del 2009. De aquella consigna oficial sobre el “desarrollo endógeno” no queda más que su contrario. Venezuela importa más del 60% de lo que comemos y produce cada vez menos alimentos, menos petróleo y menos de todo. Por ejemplo, hoy el arroz está escaso y desaparecieron el azúcar y el café, rubros que antes exportábamos y que ahora debemos importar gracias a la acción depredadora de la “revolución”. El BCV registra que los sectores más deprimidos son el comercio (-8,2%) y la manufactura (-7,2%), justamente los sectores más empleadores. El BCV mostró una caída del 11,94 en la producción industrial en el tercer trimestre y de un 15,6% del sector manufacturero. Más de 270 mil empleos formales se perdieron en estos sectores en 2009 como resultado de esa guerra sin cuartel contra la economía privada. Una mirada a los informes de Consecomercio (ventas cayeron 13,2% en el tercer trimestre y la caída promedia el 9,67% en el año, superior a la del BCV); Conindustria (desapareció casi el 40% del sector industrial ), Construcción (la tasa de desocupación llegó a 15,4% y se habrían perdido 392.179 empleos al finalizar 2009), Cámara Inmobiliaria, Fedeagro, Fedenaga y similares, revela en todos ellos los signos de la destrucción oficial. Esta enorme contracción de la economía no puede verse como consecuencia de una simple recesión coyuntural -como pretende justificar el régimen- sino como resultado de la constante destrucción de las capacidades productivas del país emprendida por Chávez, obsesionado con la imposición del modelo comunista cubano en Venezuela.
Pdvsa es vivo ejemplo de esa destrucción oficial. De ser reconocida en 1999 como una de las petroleras de talla mundial, con una producción de 3,5 millones de b/d y planes de llegar a 5,5 millones en 2005; hoy Pdvsa da lástima: su producción ha caído a 2,2 millones de b/d; sus refinerías están en ruinas y las 4 mejoradoras de la Faja que Chávez “expropió” en 2007, fallan constantemente. Después de desviar más de $45 mil millones para los compinches políticos de Chávez, Pdvsa registra hoy deudas financieras superiores a los $23 mil millones, más $20 mil millones adeudados a las empresas “expropiadas” y otros montos de pasivos laborales que, juntos, superan los $55 mil millones. Hoy Pdvsa se niega a reconocer los derechos de sus trabajadores, tal como prueba la pantomima de “discusión” de su contratación colectiva. En las empresas de Guayana hay mayores niveles de destrucción e idéntico irrespeto a los derechos de sus miles de trabajadores. Sin dinero ni para pagar sus nóminas, las empresas de la CVG van ahora a un cierre parcial con el cuento del “ahorro eléctrico”. Chávez sabía desde el 2000 que debía hacer inversiones y emprender obras en el sector eléctrico y no hizo nada. Ahora culpa de los apagones al fenómeno de El Niño.
Mientras Chávez siga en el poder, los venezolanos no tendremos policías que acaben con la inseguridad personal, ni jueces que sentencien regidos por la ley y no por las órdenes de un gobernante minado por el odio; ni respeto a los derechos humanos; ni estímulo a la propiedad privada; ni universidades con el presupuesto que se merecen; ni nuevas escuelas y hospitales; tampoco cesarán los apagones, ni el racionamiento de agua; y nos seguirá esquilmando otro sin fin de cosas a las cuales los venezolanos tenemos derecho.
Por eso este año 2010 es crucial para los venezolanos. Ya el CNE obscenamente rojo se dispone a diseñar unos circuitos electorales a través de los cuales pueda contar con unos votos que no tiene. A medida que las encuestas siguen registrando el creciente rechazo popular a los propósitos dictatoriales de Chávez y a su afán de seguir destruyendo el país, más necesario es que los venezolanos salgamos de la apatía y entendamos que sindicatos, gremios, estudiantes, partidos políticos, ONGs y sociedad civil en su conjunto, debemos unirnos este año para reclamar en las calles nuestros derechos conculcados, e ir masivamente a votar para convertir el Parlamento en el foro defensor de los intereses nacionales y no de los odios y obsesiones de un presidente hambriento de poder.
El Universal
03-01-10

























