Finalizó el año con amenazas de guerra, con más atropellos a la Constitución, con un acelerado deterioro de la popularidad del régimen y con el fallecimiento del doctor Caldera. Se inicia el 2010 con la esperanza de que se concretará un frente democrático que detendrá los abusos del teniente coronel. Los atropellos a los Derechos Humanos fueron resumidos recientemente por las organizaciones no gubernamentales Foro Penal, Nueva Conciencia Ciudadana y Vive y el creciente rechazo al socialismo siglo XXI está documentado por las últimas encuestas.
Con el doctor Rafael Caldera desaparece el último de la trilogía de grandes líderes de la Venezuela posgomecista, con sus activos y pasivos. En una evaluación superficial y prematura, nos atrevemos a citar dentro de lo positivo de su vida pública su destacada actividad académica como experto abogado laboral; su apoyo leal a Betancourt para impedir el derrumbe de la naciente democracia; la pacificación del país mediante generosa mano tendida a la guerrilla fidelista; su acertada política internacional y su honestidad. Entre sus errores está el haber obstaculizado el acceso al poder a una generación de jóvenes socialcristianos que estaban llamados a relevarlo. Culparlo por el surgimiento político del teniente coronel es un señalamiento muy superficial. Cuando tomó la decisión de sobreseerlo pensó, como muchos, que cada día que pasara en la cárcel lo elevaba a los ojos del pueblo y, además, se podría producir otra insurgencia militar. Por otra parte, cualquiera que estudie a profundidad la crisis por la que atravesaba el país llegará a la conclusión de que, por los errores por acción o por omisión de casi todos los venezolanos, era inevitable que surgiera un populista que se ganara el apoyo del pueblo. Si no hubiese sido el lenguatón habría surgido otro de corte similar, aunque seguramente menos felón. Sin embargo, corresponderá a los historiadores determinar la influencia del entorno del doctor Caldera y sus propios cálculos políticos. Paz a sus restos y nuestro pésame a los familiares.
Iniciamos el 2010 con un gran optimismo, ya que para lograr el cambio solo requerimos de buena voluntad de la dirigencia política. Los mangos están casi maduros. En apretado resumen, consideramos que es prioritario seleccionar cuanto antes a los candidatos al Parlamento; ello permitiría que entren en contacto con el electorado y que los dirigentes de las diferentes toldas se dediquen a diseñar estrategias para debilitar al régimen y hacer una propuesta alternativa al totalitarismo. El perfil de los candidatos debe dar una clara señal de que no se quiere ni el pasado, ni el presente. La otra prioridad es diseñar el proyecto para neutralizar las trampas y el ventajismo electoral del régimen. Ello no es posible solo con los expertos electorales de los partidos, requiriéndose la participación de Súmate, Esdata y La Colina, no solo por sus conocimientos, sino porque crearían mayor confianza en un electorado que está consciente del sesgo oficialista del CNE. ¿Es mucho pedir? Confiamos que los dirigentes entiendan que estas son peticiones mínimas de gran parte de la sociedad civil. El 2009 finalizó mal, el 2010 debemos iniciarlo con muchas esperanzas. Hay razones para ser optimistas. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
El Universal
05-01-10

























