Winston CHURCHILL “El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria.”

Hugo CHÁVEZ “La coca, no es la cocaína... ¡Yo mastico coca!, todos los días en la mañana y miren como estoy”

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David Uzcátegui // Ecos del viernes rojo

Agregado por David Uzctegui on Ene 17th, 2010 archivadas por David Uzcátegui. Tu puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia en RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

David Uzcátegui

Viernes rojo. Así se conoce ya en las calles al infortunado 8 de enero de 2010, cuando el actual régimen dio otra vuelta de tuerca a la destrucción del país. Con ingredientes de nefastos momentos de gobiernos anteriores y bastante de su propia inventiva, la moneda se devaluó oficialmente en 100%, una medida tan brutal que hace añorar el histórico viernes negro.

Con los ingresos petroleros bastante por encima de lo presupuestado, y sin explicación alguna para el destino de más de 950 mil millones de dólares de ingresos; con una Pdvsa arrasada por la ineptitud y un Banco Central irrespetado, no quedaba otra medida que tomar.

Se crea un régimen de cambio diferencial, lo cual quiere decir que para nada desaparece Cadivi, por el contrario, sigue teniendo facultad de otorgar divisas, o de castigar al negarlas. El embudo que crea su burocrático papeleo, seguirá haciendo que el comercio y la industria compren a dólar libre lo que necesitan para seguir adelante y ese costo será finalmente trasladado a los consumidores.

La medida fue anunciada sigilosamente, a través de una Venezolana de Televisión que nadie ve y eso lo sabe muy bien el gobierno. Por eso lo hizo por ahí. Extraña que un presidente que ha encadenado hasta por su cumpleaños –en 2004 lo hizo–, no encadene para anunciar una decisión de tal calibre.

Ciertamente, para haber tomado tal determinación, las cosas no deben estar nada bien. Es año electoral y a la medida es altamente impopular, sin contar con que se anuncia menos de una semana después del impasse por el racionamiento eléctrico a centros comerciales, lo cual había levantado un fuerte ruido en la opinión pública en contra del gobierno.

Sin embargo, no olvidemos que, por otro lado, el gobierno gana al devaluar. Por cada dólar que le ingrese, tendrá más bolívares, lo cual le servirá para mover voluntades de cara al evento electoral de este año: la Asamblea Nacional.

Pagarán pasivos laborales de la administración pública: solamente a las milicias se le adeudan tres meses. Se gastará en campaña electoral, en bonos y beneficios. Pero la gente conseguirá que, efectivamente, puede adquirir apenas la mitad. Las lealtades compradas también se devalúan.

Resulta un cínico chiste la afirmación de que esto se hace para sustituir importaciones y fomentar la industria nacional, cuando en esta década larga, se ha perseguido sin piedad al aparato productivo venezolano y, lejos de ofrecerles incentivos, se les ha creado un entorno hostil.

Estamos importando prácticamente todo lo que consumimos. Encarecer el dólar es encarecer la comida, así de sencillo. La carne viene de Argentina, los pollos de Brasil, y así se cierran excelentes negocios para los panas Lula y Kirchner. Las tierras productivas han sido invadidas y arrasadas, cambiándose su generación de bienes por una realidad estéril a manos de gente que no sabe ponerlas a producir.

La buena fe del gobierno se demostraría de una manera muy sencilla: eliminando Cadivi. Las distorsiones en el precio del dólar vienen de lo difícil que se hace conseguirlo, como consecuencia de la intrincada ruta burocrática que hay que seguir. Ciertamente, el precio de la divisa no puede ser el artificial y ficticio 2.15; pero tampoco puede llegar a los niveles estratosféricos del paralelo, impulsado por la desconfianza y el temor que genera la volátil situación económica y política del país.

Pero, evidentemente, eso no le conviene a nuestros gobernantes, Cadivi es una eficiente maquinaria para mantener sojuzgada a la ciudadanía, mediante el control de las divisas. Así que el control cambiario sigue… Nada cambia.
Viernes rojo. Así se conoce ya en las calles al infortunado 8 de enero de 2010, cuando el actual régimen dio otra vuelta de tuerca a la destrucción del país. Con ingredientes de nefastos momentos de gobiernos anteriores y bastante de su propia inventiva, la moneda se devaluó oficialmente en 100%, una medida tan brutal que hace añorar el histórico viernes negro.

Con los ingresos petroleros bastante por encima de lo presupuestado, y sin explicación alguna para el destino de más de 950 mil millones de dólares de ingresos; con una Pdvsa arrasada por la ineptitud y un Banco Central irrespetado, no quedaba otra medida que tomar.

Se crea un régimen de cambio diferencial, lo cual quiere decir que para nada desaparece Cadivi, por el contrario, sigue teniendo facultad de otorgar divisas, o de castigar al negarlas. El embudo que crea su burocrático papeleo, seguirá haciendo que el comercio y la industria compren a dólar libre lo que necesitan para seguir adelante y ese costo será finalmente trasladado a los consumidores.

La medida fue anunciada sigilosamente, a través de una Venezolana de Televisión que nadie ve y eso lo sabe muy bien el gobierno. Por eso lo hizo por ahí. Extraña que un presidente que ha encadenado hasta por su cumpleaños –en 2004 lo hizo–, no encadene para anunciar una decisión de tal calibre.

Ciertamente, para haber tomado tal determinación, las cosas no deben estar nada bien. Es año electoral y a la medida es altamente impopular, sin contar con que se anuncia menos de una semana después del impasse por el racionamiento eléctrico a centros comerciales, lo cual había levantado un fuerte ruido en la opinión pública en contra del gobierno.

Sin embargo, no olvidemos que, por otro lado, el gobierno gana al devaluar. Por cada dólar que le ingrese, tendrá más bolívares, lo cual le servirá para mover voluntades de cara al evento electoral de este año: la Asamblea Nacional.

Pagarán pasivos laborales de la administración pública: solamente a las milicias se le adeudan tres meses. Se gastará en campaña electoral, en bonos y beneficios. Pero la gente conseguirá que, efectivamente, puede adquirir apenas la mitad. Las lealtades compradas también se devalúan.

Resulta un cínico chiste la afirmación de que esto se hace para sustituir importaciones y fomentar la industria nacional, cuando en esta década larga, se ha perseguido sin piedad al aparato productivo venezolano y, lejos de ofrecerles incentivos, se les ha creado un entorno hostil.

Estamos importando prácticamente todo lo que consumimos. Encarecer el dólar es encarecer la comida, así de sencillo. La carne viene de Argentina, los pollos de Brasil, y así se cierran excelentes negocios para los panas Lula y Kirchner. Las tierras productivas han sido invadidas y arrasadas, cambiándose su generación de bienes por una realidad estéril a manos de gente que no sabe ponerlas a producir.

La buena fe del gobierno se demostraría de una manera muy sencilla: eliminando Cadivi. Las distorsiones en el precio del dólar vienen de lo difícil que se hace conseguirlo, como consecuencia de la intrincada ruta burocrática que hay que seguir. Ciertamente, el precio de la divisa no puede ser el artificial y ficticio 2.15; pero tampoco puede llegar a los niveles estratosféricos del paralelo, impulsado por la desconfianza y el temor que genera la volátil situación económica y política del país.

Pero, evidentemente, eso no le conviene a nuestros gobernantes, Cadivi es una eficiente maquinaria para mantener sojuzgada a la ciudadanía, mediante el control de las divisas. Así que el control cambiario sigue… Nada cambia.

Diario 2001
17-01-10
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1 Comentario por “David Uzcátegui // Ecos del viernes rojo”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Viernes rojo. Así se conoce ya en las calles al infortunado 8 de enero de 2010, cuando el actual régimen dio otra vuelta de tuerca a la destrucción del país. Con ingredientes de nefastos momentos de gobiernos anteriores y bas…..

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