Quizás a las 5:57 de la tarde de ayer ya pocos recordaban qué les había convocado. La sesión que inició a las 11:40 de la mañana tenía como fin designar a la junta directiva de la Asamblea Nacional para su último período de funciones; sin embargo, el debate trató de todo, menos de eso.
Al principio de la extensa jornada, el jefe de la bancada del Partido Socialista Unido de Venezuela, Mario Isea, propuso a la plenaria sus tres candidatos para conducir la AN en 2010.
La oferta trajo una sorpre- sa incorporada: Darío Vivas (PSUV-Caracas) ocuparía el puesto de Saúl Ortega (PSUV-Carabobo), quien venía desempeñándose como primer vicepresidente. Tras alabar la gestión de su colega, Isea señaló que Ortega pasará a “otros roles que más adelante serán conocidos por el país”. El comentario encendió los rumores que ubican al parlamentario carabobeño en el Gabinete Ejecutivo, como probable sucesor del canciller Nicolás Maduro Moros.
El triunvirato lo completaban Cilia Flores (PSUV-Caracas) y José Albornoz (PPT-Guárico), presidenta y segundo vicepresidente del organismo. “Esta ha sido una gestión preñada de logros, cuatro años de logros constantes”, celebró Isea.
En nombre de la disidencia, Juan José Molina (Podemos-Bolívar) rechazó el planteamiento de la mayoría y respondió con su propio trío: Pastora Medina (Frente Popular-Bolívar), Pedro Bastidas (Movimiento Ecológico-Aragua) y Hermes García (Podemos-Sucre).
Molina afirmó que la actual directiva no atendió las verdaderas necesidades del país, “que clama por mayor justicia y calidad de vida”. No obstante, la aplanadora chavista, empujada también por el Partido Comunista y Patria para Todos, impuso a sus aspirantes y extendió el poder de Flores, quien lidera la AN desde agosto de 2006.
De todo un poco La sesión comenzó en los jardines del Palacio Federal Legislativo, donde decenas de representantes del “poder popular” (es decir, funcionarios de la casa y de otros entes públicos) acompañaron la discusión.
Cada expresión de los diputados oficialistas era aplaudida y vitoreada por los presentes, que en varias ocasiones cantaron “¡uh, ah, Cilia no se va!”. En cambio, los opositores cargaron con insultos y abucheos. “Vendepatria” y “traidor” fueron los epítetos preferidos de las huestes rojas para descalificar a las voces críticas de la Cámara.
Ismael García (Podemos-Aragua) cuestionó el balance de la AN, tras destacar que “muchas de las leyes aprobadas se construyeron violentando la Constitución y fueron rechazadas por la mayoría del pueblo”, que votó en contra del proyecto de reforma en diciembre de 2007.
García abogó por la tolerancia, sostuvo que la AN fracasó en su función contralora y lanzó un vaticinio que crispó a sus rivales: “les aseguro que el Parlamento a escogerse en 2010 será más plural e interpretará el sentimiento de las grandes mayorías del país”, profetizó.
Ortega llenó de elogios a Flores, a quien describió así: “firme como una roca, hermosa y combatiente”. El ex primer vicepresidente subrayó que 2010 “es un año de batalla política” y le rogó a su querida camarada: “Cilia, no cambies”.
Como si se tratara de un partido de beisbol, a las 12:55 el debate se suspendió por lluvia momentáneamente. El aguacero obligó a los diputados a refugiarse bajo la cúpula del hemiciclo, donde seguirían peleando.
Una Blanca roja Ricardo Gutiérrez (Podemos-Portuguesa) auguró una modificación en la correlación de fuerzas en la AN y aseveró que una crisis económica y social amenaza al país. A estas palabras, Carlos Escarrá (PSUV-Aragua) contestó con una moción: “crear una unidad psiquiátrica en el Parlamento”. Luego, Escarrá añadió que los problemas de sus adversarios son “entre psiquiátricos y psicotrópicos”.
Luis Tascón denunció que la revolución está infiltrada. Como muestra, dio este botón: la “barragana” del gobernador de Trujillo, Hugo Cabezas, firmó contra el presidente Hugo Chávez, tiene una identidad falsa y ejerce como primera dama. “Debemos recuperar la credibilidad, ¡muerte al Estado burgués!”, cerró el tachirense.
Al final, Flores se autojuramentó como jefa de la AN y a quienes le exigían más flexibilidad, replicó: “¡No volverán!”.
Pedro Pablo Peñaloza
EL UNIVERSAL
El Universal
06-01-10

























