Yo ya no quiero vivir en Venezuela, no vale la pena, ¿para qué?
Caminamos como zombies por nuestra tierra. Nos hemos dejado llevar (consciente o inconscientemente) por una fuerza que nos arrastra dentro de un abismo. Nos están succionando en un agujero negro y en el horizonte no se vislumbra que detengamos nuestra caída en picada.
Nos clavaron una devaluación horrenda que va a tener como consecuencia que todo sea el doble de caro, teníamos un plan de ahorro de electricidad que nos dejaría sin luz durante cuatro horas, varias veces a la semana y hemos retrocedido al extremo de que personeros del gobierno recomiendan, y cito textualmente: “Para ahorrar electricidad, en vez de utilizar la lavadora y la secadora, tratemos de lavar a mano y tender la ropa”. Por favor, mejor denme un garrote y llámenme cavernícola.
¿Qué tiene que pasar para que definitivamente la gente despierte y reaccione y se de cuenta de que éste no es el camino? ¿Será que tienen que pasar por más penurias, más atropellos, más encuentros con la delincuencia, más fallas de servicios, más descenso en la calidad de vida, más devaluaciones, más de todo lo malo?
Si yo quisiera vivir en un país donde todo es carísimo y donde tengo que estar racionado y sin libertad, me iría a vivir a Cuba o a Corea del Norte, pero por los vientos que soplan, creo que dentro de poco terminaré viviendo en una versión de estas naciones, una muy mala y petrolera versión de estos países. Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen.
Yo ya no quiero vivir en Venezuela, no vale la pena, ¿para qué? Para que me frieguen de las maneras más increíbles, para estar en Caracas, la cuarta ciudad más violenta del mundo en la cual el único riesgo es que me maten? No vale, esa vocación de mártir ya no la tengo, la tuve, pero ya no. El holocausto zombie ha llegado y lamentablemente empezó en Venezuela.
andyfsg@hotmail.com
Twitter: Andy_Schmucke
El Universal
16-01-10


























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