El Universal 29-12-2009
¿Acaso los venezolanos han aprendido algo de los últimos once años?
Este mes hará diez años que Hugo Chávez estaba en la posición en que Barack Obama se encuentra ahora: al final de su primer año de mandato. A finales de 1999, Chávez estaba en camino de asumir el control de todo con miras a humillar a EEUU y convertirse en el gran salvador de miles de millones de pobres insignificantes, buenos e indefensos en el mundo.
Tras 11 años de esfuerzo, algunos perciben a Chávez como una mezcla de Bolívar, Jesús y Gandhi; mientras que otros lo ven como una mezcla de Mugabe, Mussolini y Stalin. Pero quizá el mismo Chávez esté pensando en dónde se metió y cómo puede librarse de ello. Después de gastar 100.000 millones de dólares fuera de Venezuela, ha exacerbado los problemas que enfrenta EEUU en Latinoamérica y el Medio Oriente. Pero la única interrogante verdaderamente preocupante es si Chávez ayudará a Irán o a los terroristas a tener acceso a un arma nuclear, lo cual sería un desatino de consecuencias históricas.
De vuelta a Venezuela, luego de malbaratar durante 11 años millardos de dólares en sus regalos, Chávez muestra como balance la misma pobreza, miseria y degradación con la que empezó, si acaso no más. De haber invertido sensatamente en la gente y sus herramientas para generar riqueza -educación, empresas para los pobres, incentivos para la productividad, la mitad de la población formaría parte de la clase media hoy en día. Al contrario, la clase media ha desaparecido, como ocurrió en Cuba y por el mismo motivo: ser rico es malo, como lo creen Castro y Chávez.
Chávez no ha aprendido nada tras su fracaso megalómano casi religioso de dirigir todo en términos de economía política. Pero, al voltear la página para la próxima década, valdría la pena preguntarse: ¿Acaso los venezolanos han aprendido algo de los últimos once años? ¿Los chavistas aprendieron que Chávez es nocivo para su salud? ¿Los defensores del pasado comprendieron que las fallas incurridas en pasadas administraciones en su manejo de la pobreza y la corrupción impulsaron a Chávez? ¿La oposición aprendió que hay alternativas? ¿Los ni-ni comprendieron que sería mejor votar afirmativamente? ¿Acaso alguien decidió que entre sus propósitos de Año Nuevo debe aprender más sobre la forma de corregir el fracaso, la insensatez de cara al futuro de Venezuela? He aquí las tristes preguntas que debemos formular para el Año Nuevo de 2010.
Traducción: Conchita Delgado

























