El Nuevo Herald, Miami 29-12-2009En la guerra la verdad es lo primero que se pierde y es lógico, cada bando expone sus posiciones, ciertas o falsas.
De todas maneras, el informe de la Comisión de Transparencia y Verdad Caso Angostura del Ecuador es sorprendente, tanto que causó un ácido comentario televisivo del presidente Rafael Correa.
Explica cómo indicios –sin pruebas– bastantes vagos sugieren que la base norte americana en Manta posiblemente pudo apoyar la operación, basado en un vuelo de un avión de transporte C-120, durante el ataque. Continúa esclareciendo un hecho inexplicable: cómo expertos en la materia de la fuerza aérea ecuatoriana se atrevían a negar un hecho técnico y afirmar de que los Súper Tucanos no podían disparar bombas de las características GBU 12 Paveway II y que por eso los disparos habían sido hechos por aviones de un tercer país. Los fabricantes brasileros demostraron que sí podían y una demostración de tiro de los pilotos colombianos disipó cualquier duda.
Con esto se demuestra que el ataque, violando el derecho internacional, lo efectuó la fuerza aérea colombiana sin apoyo de un tercer país. La comisión expone que el apoyo a las FARC por parte de funcionarios ecuatorianos y miembros de sus fuerzas armadas fue a espaldas del presidente Rafael Correa, situación vivida en Colombia, con los dineros suministrados a la campaña de Samper. Esto para nosotros es un “refrito”.
Expone en forma clara y contundente la desconfianza entre los entes de control ecuatorianos, porque esos organismos conocían “la sede de Reyes”, como denominaban el campamento donde fue abatido y el turismo revolucionario, la narcoguerrilla, el flujo de dinero, la corrupción existente paralela al narcotráfico. Whisky, lujuria y dólares a tutiplén en la selva.
El informe vincula al abatido Raúl Reyes con el general René Vargas de las fuerzas armadas del Ecuador y a otros mandos subalternos. De todas maneras, el informe abarca el accionar delictivo de tres frentes de las FARC que hacen presencia en el Ecuador, involucrándolos con el narcotráfico. El presidente Rafael Correa denominó en la televisión, muy sutilmente, como traidores a la patria (?) a los que elaboraron el informe.
Haberle hecho seguimiento periodístico a este luctuoso y escabroso acontecimiento no me faculta para opinar al respecto, sino remitirme a mi concepto inicial: en los actos de guerra lo primero que se pierde es la verdad. Está el informe muy detallado; el concepto del señor presidente del Ecuador, que considera que los firmantes avalan la acción colombiana, deja sin piso la queja ecuatoriana.
























